sábado, 13 de diciembre de 2014

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE GUÍA: HISTORIA Y VESTIGIO

Escondida en un rincón del Rímac y con varios siglos en su haber, aún permanece en pie el resto de una portada de la antigua iglesia Nuestra Señora de Guía. Este vestigio colonial se encuentra en el perímetro de un terreno de propiedad de la fábrica CUVISA, al lado de un vecindario formado por una invasión que, según declaraciones de los vecinos, data de 1961. Pocos limeños conocen la existencia de esta vieja portada, testimonio del pasado rimense.




Veamos la historia de la iglesia que ocupaba estos terrenos:

La recolección (un  tipo de construcción de los siglos XVII y XVIII formada por conventos e iglesias recoletas en las afueras de la ciudad, que requería de los religiosos un estilo de vida regido por:  pobreza, recogimiento, contemplación, estrechez, penitencia y estudios) perteneciente a la orden agustina, bajo la advocación de Nuestra Señora de Guía, se empezó a edificar en los primeros años del siglo XVII sobre un terreno ubicado a extramuros de la ciudad, una zona llamada "Portada de Guía" en el actual distrito del Rimac. El virrey Marquéz de Guadalcázar ordenó la demolición de esta construcción inicial que contaba con una modesta capilla por no contar con la autorización real exigida y los religiosos agustinos pasaron al convento de San Agustin, en el centro de Lima. 

Juan Pecador, primer prior de este convento, viajó a España en el año de 1630  para conseguir la autorización real de Felipe IV. Es de esta manera que a su regreso a Lima, los agustinos inician la construcción de una una nueva recoleta de Guía (un poco más alejada del lugar original), cuya  iglesia llegan a inaugurar en 1634. Inclusive en años posteriores, los agustinos llegaron a erigir una tercera edificación debido a la gran afluencia de feligreses.

Debido a los sucesivos terremotos que sufrió la ciudad de Lima (1687 y 1746 entre los más catastróficos) el conjunto arquitectónico sufrió grandes daños y nunca se precedió a su reparación. Es así que para la época de la independencia, se le declara convento supreso y continua, de forma permanente, en estado de abandono, Aunque en la imagen de abajo podemos ver que para la segunda mitad del siglo XIX aún subsistía la capilla de Nuestra Señora de Guía.


          Ubicación de la capilla Nuestra Señora de Guía en un plano del siglo XIX (del blog Lima La Única)


Llegado el siglo XX, tenemos testimonios en la revista Variedades que narran lo siguiente: 

(Del blog limadeayeryhot.blogspot.com de Favio Martinez)

"Entre grandes trozos de pared, y parte del techo, que fué todo de ladrillo, crecen los arbustos y se abre paso la maleza. Al entrar en el recinto de lo que fue templo, pasando entre las dos columnas sin arco de la gran puerta, se ve al fondo la hornacina en que estuvo la imagen de la Virgen de Copacabana y la base de las cinco gradas que conducían al retablo. Los bloques de piedra han desaparecido. Allí en el espacio algo más elevado que el piso de la iglesia, delante de la hornacina está la bóveda, una de esas cavidades que construían los antiguos en sus templos para sepultar prelados y potentados. El sótano esta repleto de ataúdes, de cajas, de envoltorios. Aproximadamente, la bóveda tiene dos metros y medio de altura. Pues bien, no hay treinta centímetros entre la última caja y el cielo de la cripta; ¿cuántos cadáveres habrán allí? ¿cuántos años hace que se están sepultando en este sitio?"


             Ruinas del claustro

                                                
"Cuentan los viejos habitantes del barrio de Guía, que, entre las ruinas, construyó un negro, ño Cirilo, su albergue, y hacía de adivinador a la par que de sepulturero. A él se dirigían los pobres, los malambinos, que no podían llevar sus muertos al panteón de Ansieta. Y Cirilo los sepultaba en la bóveda de la iglesia.
Cuando nosotros tuvimos noticia de la existencia de ese cementerio, hacía varios años que Cirilo había entregado su cuerpo a la tierra. No pudimos saber nada por su boca. ¡Cuántos secretos se habrá llevado a la tumba!
Ahora que se nos ocurrió investigar, hemos descubierto que nadie se opone a que las gentes pobres lleven sus cadáveres y continúen arrojándolos dentro del gran nicho. Otros han cavado fosas en el suelo, junto a las paredes, tanto en la iglesia como en la sacristía, y, con esa bienaventuranza que distingue al pobre han escrito en los muros el nombre de los muertos y el día de su entierro."




"En el piso de las celdas, todavía marcadas con parte del cimiento, también hay cruces de madera y coronas de flores secas.
Cuando penetramos en la bóveda y vimos los ataúdes, unos sobre otros, conservando aún el charol, y blancos los adornos de lata, creímos que se trataba de un sueño. No lo era.
Hace la friolera de 162 años que todo un barrio, un barrio populoso, viene dando sepultura a sus deudos en el antiguo y derruído templo de Nuestra Señora de Copacabana y Guía. No es alucinación de cronista. Es realidad espeluznante."





Llegado el año 1961 se iniciaron las invasiones hacia los alrededores más cercanos de las ruinas. Dichas invasiones son las mismas que rodean la única portada que queda en pie de la monumental edificación de antaño. Algunos vecinos que rodean los cuarenta años, comentan que utilizaron caminos subterráneos ubicados bajo los terrenos de la antigua recolección e, inclusive, llegaron a encontrar una salida a estos caminos mas o menos por la altura del metro de Alcázar! No suena trillado a estas alturas hablar de túneles bajo la lima colonial. Tambien encontramos restos de las bases de los antiguos muros y muchas historias que la tradición popular se ha ocupado de conservar.


 Terreno sobre el cual fue edificada la recolección agustina


  Vista desde atrás






















martes, 4 de noviembre de 2014

QUINTA DEL PRADO: El testimonio de Juan José Guerra.

Hace unas semanas visité nuevamente la Quinta del Prado con la intención de obtener información del estado actual de esta edificación y tratar de recoger algún testimonio de los habitantes de la quinta, en este caso la familia Guerra.

El señor Juan José Guerra, patriarca de la familia que ocupa uno de los sectores más importantes del predio, me brindó sus declaraciones y reveló detalles de su vida diaria sin los servicios básicos, además de las promesas incumplidas de una ayuda para la recuperación de la quinta de diversas autoridades. Aquí el video de aquella entrevista:



miércoles, 22 de octubre de 2014

El mirador de Ingunza: Historia de un emblema rimense

En la esquina de las calles Hualgayoc y Marañón, en la transitadísima zona de Acho, a un lado de la famosa plaza de toros, se erige por entre los tugurios un curioso mirador que caracteriza a aquel lugar. Se trata del mirador de Ingunza, una construcción del siglo XIX poseedora de un variado menú de historias limeñas y que actualmente, aunque rodeado de negocios que animan el lugar, tiene un futuro poco auspicioso pues se encuentra en estado de abandono y han pasado algunos años desde el último intento de puesta en valor. 

SU HISTORIA:
El mirador de Ingunza fue mandado a edificar en el siglo XIX  por el abogado sanmarquino Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, oriundo de la ciudad de Huánuco en lo que por aquel entonces era una quinta de regular extensión de su propiedad. Se dice que Don Ingunza se inspiró para el diseño de su mirador en  edificaciones observadas en sus numerosos viajes  por España, el imperio ruso , Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Persia, Egipto, y otros países del Oriente, viajes que se llevaron a cabo entre 1847 y 1849. Las labores para la construcción del mirador fueron encargadas al francés Paul Nicolás Chalón por una suma inicial de 964 pesos y terminaron parcialmente en 1858, pues tres años después se adicionó, al lado de la primer estructura, otra edificación octogonal para conectar el primer nivel del mirador con el tercero mediante una escalera de caracol.                                                                             


                                              Don Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo                                                                                                                  

Diseño a escala del mirador de Ingunza-Arq. Patricia Diaz Velarde


VERSIONES PINTORESCAS SOBRE SU ORIGEN:
La tradición limeña ha creado diversas historias acerca de este peculiar mirador. Una de las más conocidas es aquella que menciona que Hipólito de Landaburú (amigo de Don Ingunza)  para poder observar las corridas de toros en la plaza de Acho sin tener que ubicarse en las gradas y que exista la posibilidad de encontrarse con el Virrey Amat y Juniet quien, como sabemos, mandó a edificar dicha plaza y,dentro del marco de esta versión, sostenía una rivalidad con Landaburú. 

Otra versión tambien involucra al mismísimo Amat con Micaela Villegas "la Perricholi" al afirmar que ambos tuvieron que ver con la edificación del mirador de Ingunza para poder ver las corridas de toros gozando de la privacidad que sus instalaciones brindaban.

Ambas versiones se tachan por cuestiones de ubicación en el tiempo. El mirador, como ya mencioné lineas arriba, terminado de edificar en 1858 no pudo tener relación con el virrey Amat ni con Micaela Villegas, personajes famosos del siglo XVIII.


   Fotos de fines de los años 1850's que sería el único testimonio fotográfico de la construcción del                             mirador de Ingunza. Imagen elaborada por  David Pino Bazalar


EL MIRADOR ES TESTIMONIO VIVO DE OTRA ÉPOCA:
Al fallecer el señor Ingunza, heredó la propiedad su hijo Francisco Esteban de Ingunza y Bedoya quien la vendió a inicios de 1899 a Doña Juana Herrera de Espantoso, señora que  habitó tal lugar con su familia a principios del siglo XX como lo muestra la siguiente foto:

                              Familia Espantoso en el Mirador de Ingunza, 1906. Archivo Elejalde PUCP


Con el pasar de los años, el predio dentro del cual se ubica el mirador ha ido pasando por diversas manos y actualmente es ocupado por varios negocios (carpintería, venta de dvd´s, hospedaje, etc.) y algunas familias de bajos recursos económicos. Esta situación, sumada al poco mantenimiento brindado en estos años ha hecho que  el mirador de Ingunza se encuentre en un estado de deterioro creciente. Es lamentable que tan bello mirador de antaño posea un futuro incierto. Muchos amantes de la rica historia de Lima esperamos que se tomen acciones por parte de las autoridades  para rescatar del olvido tal joya rimense. Aún estamos a tiempo.

                                                            Mirador de Ingunza, años 60.

                                                             Mirador de Ingunza en el  2014

miércoles, 16 de mayo de 2012

El antiguo Molino de Santa Clara

 En nuestra ciudad lo que me suele llamar mucho la antención es la pasividad de las autoridades en la preservación de nuestro patrimonio histórico; ya que  el tiempo corre y en nuestras  narices día a día observamos como se van deteriorando penosamente lugares tan emblemáticos como el que repasaremos hoy.
En esta oportunidad Barrios Altos vuelve a ser el lugar de nuestra historia.
                                                            
                              Molino de Santa clara en la actualidad. Foto: Anthony Valverde Victorio
                                                                                              
En el jirón Ancash,  existe una antigua edificación republicana, llamativa por su exquisita        arquitectura,  todo un emblema en la zona, declarada patrimonio cultural de la nación desde el 23 de Enero de 1973, una joya! sin dudas;  y que lamentablemente se encuentra muy deteriorada, se trata del molino de Santa Clara, ubicado en la plazuela del mismo nombre en el tradicional distrito de Barrios Altos. 
Su historia se remonta a mediados del siglo XVI (aprox. 1540). Por aquel entonces el paso del canal del río Huatica (anexo de nuestro querido río Rimac), provocó la construcción de varios molinos, fábricas de harina, y  de venta de pan.
El hospital de Santa Ana, que por ese entonces tenia posesión del molino, lo usaba para elaboración del pan para sus enfermos. Luego del paso por varios propietarios, a mediados del siglo XIX es comprado por los hermanos italianos Rainusso, por lo que la nueva construcción reflejaría la influencia italiana que recibió Lima en aquellas épocas. 

¿Cómo así los Rainusso llegaron al Perú? En 1845 llegó a nuestro país, el inmigrante italiano Luis Josué Rainusso junto a una fortuna que invirtió, acompañado de su hermano Elías, en una empresa. Decidió realizar varias ampliaciones y mejoras a un antiguo  molino que utilizaba al canal del río Huatica , frente a la plazuela de Santa Clara.

Las estatuas del molino:
Luis Rainusso decidió adornar la fachada de esta nueva construcción con 17 estatuas que representaban a intelectuales y artistas clásicos italianos, fueron 17  esculturas de mármol que representaban, en la parte baja, a Miguel Cervantes, Alejandro Volta, Andrea Doria, Rafael Sanzio, Dante Alighieri, Miguel Ángel, Maquiavelo, Víctor Alfieri y Galileo Galilei; en la parte superior estaban Víctor Manuel, Marco Polo y Diógenes; las otras cinco eran alegorías mitológicas.


                                  Molino de Santa Clara en los 30s-Colección Jorge Renjifo Fowler

Cuando don Luis murió, fueron  vendidas a Juan Levaggi quien las revendió a distintas personas de Lima. Hoy estas estatuas se encuentran repartidas por distintas zonas de Lima. Las estatuas de Galileo Galilei, Miguel Angel, Rafael Sanzio, Dante Alighieri, Miguel Cervantes y Víctor Alfieri fueron hechas en Florencia (Italia) por el escultor Casoni en 1865. En 1878, las estatuas fueron vendidas y dispersas alrededor de 1940. En la foto: Molino e Iglesia de Santa Clara en los años 30, archivo de la PUCP.

En el blog molinostaclara.blogspot.com se meciona:

"Logré un registro fotográfico de once de las 18 estatuas de la fachada original. La búsqueda fue larga pero dio como resultado encontrar estas estatuas en muy buen estado y custodiadas por instituciones: 4 en la Biblioteca Nacional, 4 en el Museo de Arte Italiano, 2 en los jardines del Museo Pedro de Osma. Existe una en el atrio de la iglesia del Cercado que está un tanto deteriorada. Los descendientes directos del señor Rainusso -italianos, pero preocupados por la historia del molino-, cuentan que las pequeñas estatuas que hoy adornan la plazuela del Cercado y la gran estatua que se encuentra en el hall del local del Beneficencia Pública, formaban parte de la colección que se encontraba en el interior del molino de Santa Clara".

              
             El Huatica, al fondo El Molino de Santa Clara.






Hoy es importante que se tomen acciones concretas para rescatar esta construcción. Muchas veces hemos lamentado la desaparición de nuestro patrimonio por la inacción de las autoridades, esperemos que el Molino de Santa Clara no sea otra raya más al tigre.

            La plazuela de Santa Clara en el entierro de Sanchez Cerro, se puede ver al  Molino de Santa Clara repleto de gente en sus instalaciones.



                          Interiores del Molino de Santa Clara.    Foto: molinostaclara.blogspot.com



                                              Un video de mi autoría sobre la historia de este molino.
                                          
                                                      
                                                      El Molino de Santa Clara en 1912


Fuentes: Blog del Molino de Santa Clara.
Blog de Juan Luis Orrego Penagos
                             

                 

           

sábado, 7 de abril de 2012

La Quinta del Prado, rincón histórico en Lima.

Existen  lugares  en los que  uno se puede dar cuenta de que el recuerdo nostálgico  de épocas pasadas permanece vivo; pudiéndose sentir todo ello a cada paso que se da, sobre todo cuando el lugar cuenta con una monumentalidad sorprendente, que se resiste a desaparecer. Hoy le daremos un vistazo a uno de esos lugares que abundan en nuestra querida Lima.

En la calle Huamalíes en los Barrios Altos, se encuentra una antigua quinta colonial, monumento nacional desde 1972, de la cual se dice fue refugio de los amoríos del virrey Amat y Micaela Villegas "La Perricholi", un lugar que, con la ayuda de la imaginación, nos transporta al siglo XVIII, a las bellas épocas limeñas que hoy lejanas se ven ya. El post de hoy se trata de la Quinta del Prado, maravillosa morada de antaño, que  desgraciadamente se encuentra tugurizada y en un estado de abandono muy penoso.

  Quinta del Prado 2012


                                                      Alrededores de la Quinta del Prado 
                                                             
Según Juan San Martín Vásquez en el libro ‘Edificaciones civiles y vida cotidiana en la Lima colonial’la Quinta del Prado fue construida en el año de 1762 como villa de recreo, en lo que por ese entonces eran las afueras de la ciudad , muchos sostienen que Amat estuvo al mando de su construcción, otros que sólo intervino en su diseño, la relación entre el conocido virrey y la quinta del Prado, se debe a que el historiador del arte Juan Manuel Ugarte Elespuru en su libro "Lima Incógnita" menciona que era "conocida la afición del virrey por la arquitectura y sus pretensiones como inspirador de varias fábricas que se levantaron bajo su dirección (…)”. Lo que sí es indiscutible es el afrancesamiento que prima en toda la construcción.
           
         Quinta del Prado en 1923, revista Variedades.




Quinta del Prado en 1923, revista Variedades.


                                     Quinta del Prado en 1923, revista Variedades. Diosa Pomona.

Según Jorge Bernales Ballesteros, “El interior fue totalmente afrancesado, pues los cielos rasos tenían pinturas mitológicas, columnas jónicas con capiteles dorados en la alcoba, jardín presidido por la diosa Pomona al lado de un surtidor, y un pequeño teatro con artesonado en forma de cabeza de serpientes, donde se representaban comedias ligeras para los íntimos del Virrey”.  



Quinta del Prado en 1923, revista Variedades. (Click para agrandar)


Quinta del Prado en 1923, revista Variedades. (Click para agrandar)


Manuel Ugarte Elespuru quien la calificó como "un rincón de amor" la visitó en 1975 y apuntaba: “Tiene este palacete campestre graciosa alzada y planta en forma de H, con los extremos delanteros cortos y terminados en ochavo (…) Construido sobre un terraplén, tal vez alguna antigua huaca, tiene ante la fachada principal una terraza con los restos de lo que debió ser vistosa escalinata de acceso (…) se dice estaba ornamentado con estatuas y macetones decorativos, muy a lo Versalles”, interiormente lucía´: “dos grandes estancias: el salón o cuadra para recibo y comedor, ocupan la parte central del palacete, comunicados por hermosas puertas, entre sí y al exterior. Del lado izquierdo (…) ¡un teatrín!, milagrosamente intacto, con su pequeño escenario, columnas y arco de bocaescena, y reducido ‘patio de butacas’ como para pocos espectadores”, “quedaban rastros de los senderos de lo que fueron los ‘parterre’ que seguramente se prolongaban en la anchurosa huerta, olorosa de frutas y de flores”. Y en el  año  de 1992, Ugarte también daba testimonio de que en uno de los aposentos de esta quinta lucía el blasón de Joseph Palmer, hidalgo español que fungía como secretario privado del virrey Amat. Se dice que fue habitante de la quinta en sus primeros años. Para sorpresa mía, este blasón aún existe!


Héctor Velarde, a su vez, nos dice: “Caminando una cuadra por el jirón Manuel Pardo se observa, a la derecha, restos ruinosos de una construcción. Se trata de la Quinta del Rincón del Prado, en cuyo interior quedan elementos arquitectónicos y motivos decorativos del siglo XVIII. Estos son del mayor interés por estar vinculados a la historia galante de la Perricholi y del Virrey Amat; éste era lugar de recreo para ellos. En él quedan pinturas, murales y algunos fragmentos del pequeño teatro al aire libre donde la célebre comediante actuaba para los íntimos del Virrey”. 

Hasta ahora a pesar de la tugurización y el olvido, esta quinta mantiene parte  sus pinturas murales de 250 años de antigüedad! y su hermoso oratorio, del cual se comenta que fue el oratorio de la Perricholi!

  El oratorio de la Quinta del Prado

Actualmente la Quinta del Prado es un tugurio decandente, ubicada en una zona peligrosa y lo poco que queda de lo que alguna vez fue, se encuentra en peligro de desaparecer por la inacción de las autoridades encargadas, urge que se haga algo para preservar esta joya virreinal, monumento nacional!, es una carrera contra el tiempo, que sólo se podrá ganar con determinación y actuando rápido. 


                                       Fotos de el presente:


                                                      Pinturas murales de la creación 


                                                               
                             



Un video de mi autoría sobre la Quinta:





                                                  Yo en la Quinta del Prado en el 2014
                                                 


Fuentes:
Blog de Juan Luis Orrego Penagos
Imágenes antiguas : skyscrapercity

AGRADECIMIENTOS: 

MARCO CERAS
COLBERTH TORRES
JOSÉ GUEVARA